Redes sociales y derechos humanos


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Por: Gabriela Buada Blondell

Las redes sociales son estructuras formadas por personas que están conectadas por uno o varios vínculos comunes como lo es la amistad, el trabajo, intereses, creencias, entre otros. Actualmente y en nuestro país, este concepto se ha venido transformando hasta el punto de escuchar y hacer familiar expresiones como “publiquemos en Twitter, Facebook o Instagram todo lo que sucede para que se haga justicia”. También, es muy conocida la frase “si no tienes web no existes” sobre todo para las organizaciones de la sociedad civil que trabajan con personas víctimas de violaciones de derechos humanos.

Todo esto está configurando un nuevo panorama mediático actuando como herramientas de denuncia ante las violaciones de derechos humanos. Estas redes, además, suponen un elemento de aglutinación y difusión de distintas movilizaciones sociales ya que Internet ha hecho que los productores y los consumidores de la información se conviertan en una misma persona. Las ideas de emisor y receptor han pasado a engrosar la lista de conceptos obsoletos. Pero las redes en sí mismas ya no son plataformas sociales, son herramientas para garantizar la información y denunciar las vulneraciones de derechos humanos.

¿Por qué importa la comunicación 2.0?

Hablar de la llamada web 2.0, es hacer referencias a todas las páginas de Internet que sirven, no solo para consumir información, sino que también las y los usuarios llegamos a reproducir noticias, hechos y temas de manera interactiva. Por ello, aunque el uso más común de Facebook y Twitter es reencontrarse con viejas amistades, intercambiar fotos y música, conocer gente, saber de la vida de los famosos y hasta compartir pasatiempos en algunos juegos virtuales, cada vez es más generalizado utilizar estas herramientas para hacer periodismo ciudadano, uso alternativo del derecho y activismo en derechos humanos.

El tercer sector, que es el conformado por las organizaciones sin fines de lucro, es el que más ha sabido aprovechar las redes sociales porque es parte de su filosofía el encontrarse con otras y otros, conectarse, compartir y construir juntas y juntos hasta conseguir activismo y solidaridad. Por todo esto, las redes son una ventaja frente a una denuncia de violación de los derechos humanos, porque este instrumento permite la comunicación con defensoras y defensores, comunidades organizadas, organizaciones de la sociedad civil e instancias encargadas de impartir justicia.

Las víctimas y las redes sociales

Las redes sociales han permitido a las y los profesionales no solo de medios de comunicación difundir temas de derechos humanos, también las organizaciones de la sociedad civil y ciudadanas y ciudadanos en general les vemos compartir artículos, intercambiar información, denunciar violaciones, dar a conocer la situación de un caso y llamar la atención de las autoridades y de los medios de comunicación al posicionar estos temas.

Asimismo, el uso de las redes sociales es potencialmente beneficioso para establecer alianzas, hacer ciberperiodismo, compartir y coordinar protestas, marchas, vigilias, acciones de calle, foros y ejercer o hacer respetar cualquier derecho. Las posibilidades son infinitas y están limitadas sólo por nuestra creatividad a la hora de proyectar una actividad o promover una causa.

Periodistas ya no están solos en la difusión

El uso de las redes sociales para el periodismo es la gran facilidad para compartir información, la cual llega a mucha gente y en muy poco tiempo, sin necesidad de disponer de una plataforma tecnológica compleja o costosa, pues sólo hace falta una computadora con conexión a Internet y, por supuesto, una idea para difundir. Esto implica ser muy responsables a la hora de hacernos eco de denuncias, debido a que debemos verificar la información con fuentes confiables, pues de lo contario se corre el riesgo de perder credibilidad como profesionales.

Como ciudadana o ciudadano el papel de la difusión debe ser ejercido desde cualquier espacio y con la finalidad siempre de apoyar a comunidades que están en alguna situación de vulnerabilidad. No todas y todos tenemos acceso a los aparatos tecnológicos y mucho menos a las redes sociales, es por ello, que como ciberactivistas lo que podemos hacer es prestar apoyo a estas personas para que difundan información de manera oportuna y así puedan denunciar o dar a conocer cualquier violación de derechos humanos.

Si bien es cierto que son innegables los beneficios y la utilidad de las nuevas tecnologías, también lo es la importancia de asegurar la protección de los datos personales y sobre todo de los derechos fundamentales de las personas usuarias que podrían ser vulnerados mientras difundimos estos temas; y esto solo se logrará teniendo conciencia de la denuncia como primer objetivo y el deber de comunicar mensajes claros que puedan ser leídos, reproducidos y entendido por millones de personas quienes se enterarán del hecho que estamos difundiendo o publicando y dejando claro que nuestro papel en Internet es poder actuar para que más violaciones no se repitan.

Debemos tener presente que Internet no es sólo para el entretenimiento, también es un espacio para animarse a tener una mirada crítica de la realidad de los derechos humanos y actuar para hacer la diferencia.

Fuente: Artículo publicado originalmente en Correo del Orinoco 

 

 

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