¿Qué hacer frente a la violencia escolar?


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La violencia contra niños, niñas y adolescentes en América Latina y el Caribe continúa siendo de enorme gravedad en las familias, escuelas, instituciones, centros de privación de libertad y las comunidades, tal como quedó en evidencia en el Estudio Mundial sobre Violencia contra los Niños publicado en 2011. En el imaginario social nos preguntamos ¿cómo hemos llegado e este punto?, y más retóricamente ¿qué podemos hacer, qué dirección tomar?

Históricamente la violencia escolar ha surgido como un fenómeno social producto de los desequilibrios económicos, sociales y especialmente éticos que se acrecienta motivado a la crisis económica causada por el modelo capitalista neoliberal predominante. La ONU y la UNICEF destacan que la situación legal actual del castigo corporal, la violencia entre pares, la homofobia, la xenofobia y otros tipos de discriminación, han mutado a tal punto, que, la violencia contra las y los educadores y la comunidad educativa se profundiza en una violencia institucional que es responsabilidad del Estado, de la sociedad civil y de los movimientos a favor de los derechos de la infancia y la adolescencia, haciéndolos cómplices silenciosos de la violencia intrafamiliar que llega a su máximo clímax cuando por negligencia ocurre una violación o un abuso sexual, donde las instituciones políticas y programas no hacen justicia de forma oportuna y la impunidad se evidencia.

Violencia como delito

La violencia en cualquiera de sus formas es delito y los temas de violencia escolar deben ser tratados desde todos los aspectos y agotando todas las vías posibles hasta lograr que se erradique y de ser necesario debe denunciarse a las instituciones encargadas para que se realicen las investigaciones pertinentes.

Ahora bien, las percepciones ciudadanas respecto a la democracia y la discriminación y los hechos escandalosos socialmente, (las peleas que según hechos recientes llegan hasta la vulneración del derecho a la vida) son tal como lo formula la Convención sobre los Derechos del Niño (1989): Los Estados partes adoptarán cuantas medidas sean adecuadas para velar por que la disciplina escolar se administre de modo compatible con la dignidad humana del niño y de conformidad con la presente Convención (Artículo 28, párrafo 2). Esto implica, que la posición de Venezuela es prohibir, de manera expresa, el castigo en todos los ámbitos y desmontar estratégicamente hablando, según autoridades en materia de Educación que “la culpabilización y humillación”, también son formas de violencia.

Redes sociales y medios de comunicación

Las narconovelas, los contenidos infantiles violentos, las propagandas y publicidades que generen problemas en la conducta y motivan la agresión social, elementos como la internet y las redes sociales reproducen un modelo  de culto a las peleas y a los modos de vida marcados por la violencia con una visión capitalista muy replicada, porque una agresión verbal puede doler más que un golpe y más si se mantiene en el tiempo, al igual que, crear calumnias, esparcir rumores o chismes, hacer comentarios racistas, clasistas o sexistas, xenofóbicos y en especial criticar a la gente que es o luce diferente.

Según investigaciones realizadas por universidades y fuentes periodísticas la mayoría de los padres de niñas o niños agresores son indiferentes ante la situación, justifican las actitudes de sus hijas e hijos e incluso actúan de manera violenta. Por esto, estamos en el deber de educar entendiendo que hay que diferenciar un incidente de disciplina escolar de un delito.

La violencia escolar se inocula en lo que parecen burlas inocentes donde las agresiones físicas y psicológicas marcan la vida de estudiantes, docentes y hasta de miembros de la comunidad educativa quienes manifiestan que “no es un juego lo que ocurre en el recreo, en clase, en el acto cívico, en la cola del comedor y en las actividades culturales”. Estos hechos se asocian a problemas de disciplina, conflictos entre Docentes y estudiantes, destrucción de instalaciones, maltrato entre compañeros, burlas ofensivas y acoso escolar.

Estrategias desde la educación en DDHH  

Cualquier violación de DDHH en el grado que sea es de preocupación y ocupación ya que se debe investigar y pensar en posibles soluciones. Nuestra tarea pendiente es coadyuvar en la búsqueda de espacios de reflexión permanente para resolver integralmente hechos de violencia en todas sus formas en especial, donde el clima escolar es fundamental para lograr calidad educativa.

Debemos proponer como estrategia fundamental la puesta en macha de normas discutidas y engranadas en base a la legislación vigente, concretando planes de acción con el personal directivo, las y los docentes, familiares y la comunidad en general para propiciar un ambiente escolar que tribute a un lugar seguro, donde las y los estudiantes se sientan y estén protegidos. También, confiamos plenamente en que las y los docentes respeten y promuevan los derechos de niñas, niños y adolescentes desde una visión de reconocimiento de los derechos humanos y en especial el de opinar y de participar, evitando situaciones de maltrato y abuso de poder tomando en cuenta los intereses que superen las lógicas de relación autoritarias.

Artículo de Opinión de Juan Vivas para Correo del Orinoco 

 

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