Encontrándonos con nuestra gente


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Comenzamos un año lleno de energía con muchas expectativas y la satisfacción de poder llevar a cabo nuestro Encuentro Nacional de Terapeutas Populares y activistas por los derechos Humanos donde mujeres y hombres se fortalecerán como activistas comunitarios. Una actividad que es mucho más que un compartir entre caras conocidas que coinciden en capacitarse para multiplicar cómo hacer más por otras y otros, es un reencuentro de personas que saben que para querer contribuir con el colectivo para la construcción de un mejor país es necesario organizarse y tejer redes.

Desde la Red de Apoyo por la Justicia y la Paz, organización social con más de treinta años en el trabajo por los derechos humanos de víctimas de abuso policial y militar se considera que la educación de personas que viven en constante situación de vulnerabilidad en materia de derechos humanos es primordial, ya que esta es la vía más efectiva para tomar conciencia acerca de los valores y principios que enaltecen la dignidad del ser humano. Acercar a víctimas y sus familiares con terapeutas populares y activistas de derechos humanos es también intercambiar saberes y proporcionar herramientas para lograr que todas y todos seamos agentes transformadores que no permitiremos cabida a la discriminación y la exclusión.

Transformando experiencias

El proceso de formación que desde la Red de Apoyo se lleva a cabo resalta la importancia que ha adquirido el activismo en derechos humanos para regular de mejor forma las relaciones del Estado y la sociedad; permitiéndonos comprender de alguna manera que el respeto por los derechos de ciudadanas y ciudadanos  se ha transformado en una fuente de inspiración que ayuda a construir respuestas adecuadas a la creciente complejidad social, a los continuos cambios sociales, y a las nuevas demandas que se exigen desde todos los espacios de la sociedad. Educamos para que mujeres y hombres puedan asumir el papel de veedores y cuidadores de que el Estado cumpla con sus responsabilidades.

Ahora bien, las víctimas de violaciones de sus derechos, luego de vivir un sinfín de experiencias que duelen como lo es ese momento en el que le arrancan la vida a un ser querido o simplemente te irrespetan la dignidad humana cuentan con el trabajo de la Red de Apoyo para que con el tiempo cierren sus heridas y desde esa experiencia dolorosa logren mostrar que es posible ayudar a los demás que atraviesan una situación similar.

“A Freddy se lo llevaron vivo y nos lo regresaron muerto” era la frase que repetía una y otra vez la comunidad de Nuevo Horizonte hace más de 30 años. Pero, estas historias día a día las encontramos en comunidades de los sectores populares del país, y a pesar del paso del tiempo, más personas que conocen sus derechos aun no entienden cómo la injusticia cierra el capítulo de las violaciones de derechos humanos.

Terapeutas populares

Mujeres y hombres formados en la organización que están convencidos en sumir una lucha desde la convicción de su vocación por intervenir de manera positiva en sus comunidades, influir en convencer a sus vecinas o vecinos en que la denuncia es lo más importante para que la impunidad no los tome por sorpresa, acompañar ese proceso de duelo con la vida misma, sabiendo que la indignación puede arruinar el trabajo, pero no abandonar nunca el propósito de acompañamiento hasta que sea necesario.

Tal vez, no todas y todos hayan pasado por una experiencia de violación de sus derechos, o quizás tengan solo el don de ser líder o lideresa lo que realmente mostrarán es cómo, dónde y cuándo lograrán poner en práctica lo aprendido como terapeutas de experiencias de vida que saben que se deben extinguir: el abuso policial, la criminalización contra la pobreza, la tortura; la violencia de Estado, el racismo, la discriminación e intolerancia, la impunidad y el silencio que imposibilita denunciar y exigir respeto a la dignidad.

Activismo para la vida misma

Personas encaminadas en prácticas de defensa que sin ser abogadas o abogados conocen el camino de los derechos humanos, una forma de creer y aplicar la educación popular que favorece a los sectores populares empoderando a las organizaciones sociales que hacen posible que las comunidades más vulneradas exijan sus derechos, demanden justica y sobre todo multipliquen sus experiencias de vida resaltando la importancia del aprendizaje y del conocimiento.

Esperamos que este grupo de 50 personas se encuentre para impregnar la necesidad de poner en práctica los conocimientos obtenidos en valores de integridad, ética y moral frente al compromiso de construir una mejor sociedad. Mujeres y hombres que se encontrarán en este espacio que hoy les brida la Red de Apoyo para compartir el esfuerzo que realizan en sus comunidades para alcanzar las justicia, equidad, igualdad de oportunidades, eliminación de todo tipo de discriminación que está acrecentando los contextos violentos y la pérdida de importancia por la humanidad y la dignidad.

 

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Editorial Red de Apoyo en Correo Del Orinoco

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